Padre Ben

Cuando iba a la secundaria siempre tuve la idea de que Dios me llamaba a darle mi vida de alguna manera, pero no sabia exactamente como sucedería.
Sabia que queria ayudar a la gente que mas ayuda necesitaba. Pero como un doctor, o un paramédico, sino como el padre Jose, mi párroco, que siempre los ayudaba a todos. Siempre que lo veía estaba ayudando a alguna persona: los escuchaba, rezaba por ellos, los ayudaba, les daba la eucaristía, y estaba presente en los momentos cruciales de sus vidas.
Sabia que queria estar cerca de Jesus. Para mi, estar con Jesus y recibirlo en mi ser por medio de la comunión era emocionante.
Sabia que queria acercar a la gente a Jesus. Me encantaba como me sentía cuando tenia una platica acerca de Jesus con algún amigo, o compañero del grupo juvenil
Las años de la secundaria fueron normales, como los de todos. Jugue mucho basquetbol e intente apoyar a mi equipo pero las cosas no funcionaron muy bien. Mas bien, me involucre mas en el grupo juvenil. Tenia muchos amigos, hombres y mujeres. Quiza me enamore unas cinco veces de chicas maravillosas. Disfrutaba mis clases de matematicas y de ciencias naturales. Incluso pense en que seria magnifico trabajar para una gran compania de internet y ganar montones de dinero.
Todos ese tiempo, la “espinita” de sentirme llamado por Dios permanecia en mi. Con mucha oración, y por medio de varios retiros a los que asisti con el grupo juvenil, llegue a sentir que tenia que decirle que “si” a Dios, y confiar en que El guiaría mis pasos, porque no tenia ni la menor idea de a donde me conduciría su llamada.
En lo mas profundo de mi ser, algo me decia que si le decia que “si” El me conduciria a la mayor felicidad de mi vida. El me llevaría a lo que estaba yo llamado a hacer.
Asi que al empezar mi ultimo año de la secundaria (ya habia llenado la socilitud de ingreso a un par de colegios y habia sido aceptado),le pregunte al padre Jose después de la misa dominical si podíamos tener una conversación. Me pregunto de que quería yo hablar. Cuando le dije que sentía yo una fuerte inclinación al sacerdocio, el padre sonrio plácidamente. Su sonrisa me dejo una marca profunda.
Aquella conversacion con el padre Jose represento mucho para mi en mi afan hacia el sacerdocio. El me explico los pasos para discernir mi vocación. Para ello tenia yo que contactar a la diocesis. El me dijo que el “discernimiento” me iba a ayudar a conocerme a mi mismo y aclarar mis sentimientos con respecto al llamado. Me dijo: “prueba y lo sabras”. Sabras muy pronto si la vida sacerdotal es a lo que estas llamado.
Es estaba en lo correcto
Hay mucho mas que te podria contar sobre mi jornada al sacerdocio. Por ejemplo, cuando les dije a mis papas que quería ser sacerdote, cuando les dije a mis amigos, las difíciles pero fascinantes clases de Teología en el seminario. Pero en lugar de contarte mas, porque no mejor te unes a un grupo de discernimiento que se reúne con el padre Vili y con el padre Miguel de la diócesis de Tucson. En ese grupo se habla de la vida del sacerdote, lo que se necesita para llegar a la meta, la llamada en sus propias vidas y como tratar de responder diariamente a esa llamada. Puedes oprimir aquí para saber mas acerca de esos grupos de discernimiento.
Una cosa mas. Estoy muy feliz de haber llegado a ser sacerdote.
Hago lo que sabia que iba a hacer cuando iba a la secundaria. Ayudo a la gente. Me siento mas cerca de Jesus. Les hablo a los jovenes del grupo juvenil sobre el poder de Jesus y sus sabias enseñazas.
Asi es. ¡Yo feliz de haber hecho eso!
Si quieres, puedes revisar la historia del padre Miguel, sacerdote de nuestra diocesis de Tucson.
Ponte en contacto con el padre Vili, o el padre Miguel escribeles a vocations@diocesetucson.org o llamales al 520-838-2531.